lunes, 7 de enero de 2019

UN CURSO DE MILAGROS. 7 de Enero. LECCIÓN 7


LECCIÓN 7

Sólo veo el pasado.

1. Esta idea resulta muy difícil de creer al principio. 2Sin embargo, es la razón fundamental de todas las anteriores.

3Es la razón por la que nada de lo que ves significa nada.
4Es la razón por la que le has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
5Es la razón por la que no entiendes nada de lo que ves.
6Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada y por lo que son como las cosas que ves.
7Es la razón por la que nunca estás disgustado por la razón que crees.
8Es la razón por la que estás disgustado porque ves algo que no está ahí.

2. Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil porque todo lo que crees está arraigado en el tiempo, y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él. 2Sin embargo, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo. 3Esta primera idea acerca del tiempo no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio.

3. Observa una taza, por ejemplo. 2¿Estás realmente viendo la taza, o simplemente revisando tus experiencias previas de haber levantado una taza, de haber tenido sed, de haber bebido de ella, de haber sentido su borde rozar tus labios, de haber desayunado, y así sucesivamente? 3¿Y no están acaso tus reacciones estéticas con respecto a la taza basadas asimismo en experiencias pasadas? 4¿De qué otra manera sino sabrías que esa clase de taza se rompe si la dejas caer? 5¿Qué sabes acerca de esa taza sino lo que apren­diste en el pasado? 6No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo.7¿Estás, entonces, viéndola realmente?

4. Mira a tu alrededor. 2Esto se aplica igualmente a cualquier cosa que veas. 3Reconoce esto al aplicar la idea de hoy indistintamente a cualquier cosa que te llame la atención. 4Por ejemplo:

5Sólo veo el pasado en este lápiz. 6Sólo veo el pasado en este zapato.7Sólo veo el pasado en esta mano.
8Sólo veo el pasado en ese cuerpo. 9Sólo veo el pasado en esa cara.

5. No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente. 2Mira brevemente cada objeto, y luego pasa al siguiente. 3Tres o cuatro sesiones de práctica, cada una de un minuto más o menos de duración, bastarán.


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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson

INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

LECCIÓN 7– 7 ENERO

“Sólo veo el pasado”.

Propósito: Empezar a cambiar tus ideas sobre el tiempo, que son la base de todo lo que ves y crees. Tu mente se resistirá a este cambio,  para mantener la estabilidad de tu mundo, sin embargo es ése mundo el que te mantiene aprisionado.

Ejercicio: Tres o cuatro veces, de un minuto aproximadamente.
   Mira a tu alrededor y aplica la idea concretamente y sin hacer distinciones a cualquier cosa que llame tu atención, diciendo: “Sólo veo el pasado en (este zapato, ése cuerpo, etc.)”. “No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente” (5:1).

Comentario

Como la lección dice, ésta “es la razón fundamental de todas las anteriores” (1:2). “Es la razón por la que nada de lo que ves significa nada” (1:3), y lo mismo con los seis pensamientos anteriores. Puesto que sólo vemos el pasado, cada una de esas ideas anteriores es cierta. Hace que esta lección sea extremadamente importante, lección que tenemos que interiorizar y plantearnos muy en serio.

Date cuenta de lo rotundo que es el pensamiento de hoy: “Sólo veo el pasado”. Puede que nos resulte “muy difícil de creer al principio” (1:1). Y esto es quedarse corto. Si encuentras difícil aceptar el pensamiento de hoy, el Maestro ya conoce de antemano tu dificultad y acepta que la tienes.

El Curso le da una enorme importancia a esta idea, no sólo aquí, sino también en el Texto. Por ejemplo, tres secciones del Capítulo 13 desde “La Función del Tiempo” (T.13.IV) a “Cómo Encontrar el Presente” (T.13.VI), se refieren a lo que pensamos del tiempo y al hecho de que “Para el ego el pasado es importantísimo y, en última instancia, cree que es el único aspecto del tiempo que tiene significado” (T.13.IV.4:2). Habla de las sombrías figuras del pasado, basadas en ilusiones, que impiden por completo nuestra visión de la realidad presente. Dice:

Renacer es abandonar el pasado, y contemplar el presente sin condenación.  (T.13.VI.3:5)

“Todo lo que crees está arraigado en el tiempo, y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él” (2:1). Todo lo que hemos aprendido, lo aprendimos del pasado, eso no puede discutirse.

Por tanto, todo lo que pensamos que sabemos está basado en el pasado. Miramos al presente a través del filtro de nuestro aprendizaje anterior. El Curso insiste en que no dejemos que nuestro aprendizaje del pasado sea la luz que nos guíe en el presente (T.14.XI.6:9). En lugar de ello, necesitamos en cada momento dirigirnos al Espíritu Santo y pedirle que nos enseñe Su visión del presente.

En la lección, el ejemplo de la taza nos hace comprender que nuestra identificación de las cosas depende del pasado, y que nuestras relaciones con todo proceden de nuestras experiencias en el pasado. “No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo” (3:6). Y,  “Esto se aplica igualmente a cualquier cosa que veas” (4:2).

Todo lo que estamos “viendo” es el pasado, puro y simple. En este momento puede parecer que no hay alternativa a esto, podemos preguntarnos qué otro modo de ver es posible. Pero hay otra manera, el Curso nos llevará finalmente a ella. Por ahora, deja que esta lección penetre muy dentro: “Sólo veo el pasado”.

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domingo, 6 de enero de 2019

UN CURSO DE MILAGROS. 6 de Enero. LECCIÓN 6


LECCIÓN 6


Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.


1. Los ejercicios que se han de llevar acabo con esta idea son muy similares a los anteriores. 2Es necesario, una vez más, que para cualquier aplicación de la idea de hoy nombres muy concreta­mente la forma de disgusto de que se trate (ira, miedo, preocupa­ción, depresión, etc.), así como lo que percibes como su causa. 3Por ejemplo:

4Estoy enfadado con ______ porque veo algo que no está ahí.
5Estoy preocupado acerca de _____ porque veo algo que no está ahí.

2. Conviene aplicar la idea de hoy a cualquier cosa que parezca disgustarte, y puede usarse provechosamente durante el trans­curso del día con ese propósito. 2No obstante, las tres o cuatro sesiones de práctica que hoy se requieren deben ir precedidas, como en días pasados, por un minuto más o menos de búsqueda mental, seguido de una aplicación de la idea a cada pensamiento de disgusto descubierto en dicha búsqueda.
3. Una vez más, si te resistes a aplicar la idea a algunos de los pensamientos que te causan disgusto más que a otros, recuerda las dos advertencias mencionadas en la lección anterior:
2No hay disgustos pequeños. 3Todos perturban mi paz men­tal por igual.
4Y:
5No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. 6Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.

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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson

INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

LECCIÓN 6 – 6 ENERO

“Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí”.

Ejercicio: Tres o cuatro veces, de un minuto aproximadamente.
Las mismas instrucciones que ayer, sólo que usando una nueva idea. 

Consejo: La lección habla como si deberías buscar en tu mente durante un minuto, y luego aplicar la lección a cada pensamiento descubierto en tu búsqueda. Sin embargo, puedes tener dificultad en recordar todas las cosas descubiertas. Si es así, en lugar de practicar en estas dos fases distintas, puede que quieras hacer la práctica de un modo ligeramente diferente: Busca en tu mente, encuentra un disgusto, aplícale la idea, luego busca de nuevo otra ofensa, aplícale la idea, y así sucesivamente.

Respuesta a la tentación: Voluntaria.
La idea puede usarse durante el día para eliminar tus disgustos. Pero esto no es un substituto de tus periodos de práctica.

Comentario

Esto empieza a explicar por qué estoy disgustado realmente. Nunca estoy disgustado por la razón que creo, estoy disgustado porque veo algo que no está ahí. (De nuevo el Libro de Ejercicios construye su caso pieza a pieza, no nos dice simplemente lo que estamos viendo, sólo que es algo que no está ahí. Si eres curioso échale una mirada rápida a la siguiente lección). No podemos ni siquiera imaginar cuánto de lo que vemos, cosas que pensamos que son “reales” y “hechos”, realmente son cosas que no están ahí. El argumento que se está construyendo aquí es que todo nuestro disgusto procede de cosas que no están ahí. Sólo lo que Dios crea es real, y nada de lo que Él crea es doloroso, y si estos son hechos, la idea de hoy tiene que ser verdad. Así que cuando me siento disgustado, puedo decirme a mí mismo: “Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí”.

Se nos pide recordar “las dos instrucciones mencionadas en la lección anterior”(3:1). Puesto que estas dos instrucciones se repiten de nuevo, está claro que son importantes, así que pensemos en ellas un poco. La primera de ellas:

No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual.
(3:2-3)

Me doy cuenta de que tengo que recordarme esto a mí mismo un montón de veces. Es tan fácil pasar por alto lo que a mí me parecen disgustos pequeños, y dejarlos sin solucionar. Una ira muy violenta contra alguien que me traiciona y me roba el trabajo no es mayor que lo que yo pienso que es una pequeña molestia por un servicio lento en un restaurante. Ambos tienen el poder de perturbar mi paz mental. Si mi meta es una mente en paz, tengo que aprender a tratar con todos mis disgustos como de igual importancia, tengo que aprender a “reconocer lo que es lo mismo y lo que es diferente” (L.4.3:4).

No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo
desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, pues,
las consideraré a todas como si fuesen iguales.    (6:3-4)


Al menos durante los períodos de práctica, necesitamos considerar a todos los disgustos como iguales, y aplicar la lección a todos ellos. Si continúo sin aplicar la lección a los disgustos “menores” o a un disgusto que me parece justificado, no dejaré que estos disgustos desaparezcan. Me estaré aferrando al principio detrás de todos ellos. Sería como decir que vas a perder peso eliminando el azúcar y la grasa de tus comidas pero tomando dos kilos de helado cada noche. El Curso insiste en que seamos minuciosos y totales en nuestras prácticas.

“Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí”.

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sábado, 5 de enero de 2019

UN CURSO DE MILAGROS. 5 de Enero. LECCIÓN 5


LECCIÓN 5


Nunca estoy disgustado por la razón que creo.

1. Esta idea, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que creas que te está cau­sando dolor. 2Aplícala específicamente a lo que, según tú, es la causa de tu disgusto, y usa, para describir el sentimiento, el tér­mino que te parezca más preciso. 3El disgusto puede manifes­tarse en forma de miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o un sin número de otras formas, y cada una de ellas se percibirá como algo diferente. 4Mas no es cierto que sean dife­rentes. 5Sin embargo, hasta que aprendas que la forma no importa, cada una de ellas constituirá materia apropiada para los ejercicios de hoy. 6Aplicar la misma idea a cada una de ellas por separado es el primer paso que te lleva a reconocer finalmente que todas ellas son lo mismo.
2. Al aplicar la idea de hoy a lo que percibas como la causa espe­cífica de cualquier forma de disgusto, usa el nombre del disgusto de que se trate, así como la causa que le atribuyes. 2Por ejemplo:

3No estoy enfadado con ______ por la razón que creo.
4No tengo miedo de _____     por la razón que creo.

3. Pero una vez más, esto no debe sustituir a las sesiones de práctica en las que primero examinas tu mente en busca de lo que crees son las "causas" del disgusto, y las formas de disgusto que, según tú, resultan de ellas.
4. En estos ejercicios, incluso más que en los anteriores, es posible que te resulte más difícil ser imparcial y evitar concederles más importancia a unos temas que a otros. 2Tal vez te resulte útil encabezar los ejercicios con la siguiente afirmación:

3No hay disgustos pequeños. 4Todos perturban mi paz mental por igual.

5. Luego busca en tu mente cualquier cosa que te esté afligiendo, independientemente de si te está afligiendo poco o mucho.
6. Es posible también que te sientas menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas de las causas de los disgustos que percibes que a otras. 2De ocurrir eso, piensa en primer lugar en lo siguiente:

                        3No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo                        desprenderme de las demás.
               4Para los efectos de estos ejerci­cios, pues, las consideraré a todas                        como si fuesen iguales.

7. Escudriña luego tu mente durante un minuto más o menos y trata de identificar las diferentes formas de disgustos que te estén perturbando, haciendo caso omiso de la relativa importancia que tal vez les atribuyas. 2Aplica la idea de hoy a cada una de ellas, usando el nombre de la causa del disgusto tal como la percibas, y el del sentimiento tal como lo experimentes. 3Los siguientes son ejemplos adicionales:

4No estoy preocupado acerca de _____ por la razón que creo.
5No estoy deprimido acerca de _____ por la razón que creo.

6Tres o cuatro veces al día será suficiente.


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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson

INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

LECCIÓN 5 – 5 ENERO

“Nunca estoy disgustado por la razón que creo”

Propósito: Enseñarte que la causa de tu disgusto no es la situación, la persona o el acontecimiento externo que tú crees. Enseñarte también que tus emociones negativas no son diferentes unas de otras.

Ejercicio: Tres o cuatro veces, de un minuto.
  • Puedes empezar diciendo: “No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual”. Esto está planeado para corregir tu tendencia a descartar algunos disgustos como demasiado insignificantes como para ocuparte de ellos.
  • Durante un minuto o así, busca en tu mente cualquier persona, situación o acontecimiento que te estén afligiendo, por muy ligeramente que sea.
  • Luego aplica la idea sin distinciones a cada una de ellas, diciendo: “No estoy (enfadado, preocupado, deprimido, etc.) por (causa del disgusto) por la razón que creo”.
  • Si quieres quedarte con algunos disgustos porque parecen justificados, di: “No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales”.

Respuesta a la tentación: Voluntaria.
   Además de los periodos de práctica formal, durante el día utiliza libremente la idea a cualquier disgusto que estés experimentando, como un modo de recuperar tu paz mental. Di: “No estoy (enfadado, preocupado, deprimido, etc.) por (causa del disgusto) por la razón que creo”.

Comentario

Para mí, esta lección es una de las herramientas más útiles para sacudir y liberar mi viejo y gastado modo habitual de pensar. “Esta lección, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que creas que te está causando dolor” (1:1). Hoy intenta recordar la idea cuando te disgustes, por la razón que sea: ese conductor lento en la carretera justo delante de ti, cuando alguien te ensucia el suelo que acabas de fregar o te rompe tu plato favorito. “Nunca estoy disgustado por la razón que creo”.

Date cuenta de que la lección no identifica cuál es la razón por la que estás disgustado. Eso viene más adelante. Pues ahora el Curso simplemente está intentando deshacer tu creencia de que sabes qué es lo que te está disgustando. Date cuenta también de que no te pide que no estés disgustado. La lección no te pide que estés sin sentimientos negativos como: miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos… (1:3), simplemente te pide que reconozcas que esos sentimientos no los estás experimentando por la razón que crees. Sí, por supuesto, la meta es abandonarlos todos. Pero para hacer eso, tenemos que romper la creencia de que esos sentimientos son cosas distintas con  causas distintas… Todos ellos proceden de la misma causa, todos ellos son significados que nosotros proyectamos sobre el mundo que vemos.

Estas 5 primeras lecciones han sido duras, si piensas en ellas. La Lección 1 era sobre abandonar lo que veo. La Lección 2, sobre abandonar mis juicios sobre el significado. La Lección 3, sobre renunciar a mi comprensión. La Lección 4, sobre abandonar mis pensamientos. Y esta Lección, la 5, me lleva a abandonar todo mi sistema de pensamiento, la causa de todos mis disgustos.


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viernes, 4 de enero de 2019

UN CURSO DE MILAGROS. 4 de Enero. LECCIÓN 4



LECCIÓN 4

Estos pensamientos no significan nada. Son como las cosas que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar].


1. Estos ejercicios, a diferencia de los anteriores, no comienzan con la idea de hoy. 2Da comienzo a estas sesiones de práctica observando los pensamientos que crucen tu mente durante un minuto más o menos. 3Luego aplícales la idea. 4Si ya eres cons­ciente de pensamientos que no te hacen feliz, úsalos como sujetos para la idea. 5No selecciones, no obstante, sólo los pensamientos que a tu parecer son "malos”. 6Si te acostumbras a observar tus pensamientos, descubrirás que éstos representan una mezcla tal, que, en cierto sentido, a ninguno de ellos puede calificársele de "bueno" o de "malo". 7Por eso es por lo que no significan nada.

2. Al seleccionar los sujetos para la aplicación de la idea de hoy, se requiere la acostumbrada especificidad. 2No temas usar pensa­mientos "buenos" ni "malos". 3Ninguno de ellos constituye tus pensamientos reales, los cuales se encuentran ocultos tras ellos. 4Los "buenos" no son sino sombras de lo que está más allá, y las sombras dificultan la visión. 5Los "malos" son obstáculos para la visión, y, por lo tanto, te impiden ver. 6No te interesan ni unos ni otros.

3. Éste es un ejercicio importante, y se repetirá de vez en cuando de forma ligeramente distinta. 2Nuestra meta es entrenarte en los primeros pasos hacia el objetivo de poder separar lo que no tiene significado de lo que sí lo tiene. 3Representa el primer esfuerzo en el objetivo a largo plazo de aprender a ver que lo que carece de significado se encuentra fuera de ti, y lo significativo dentro. 4Es también el comienzo del entrenamiento que le permitirá a tu mente distinguir entre lo que es lo mismo y lo que es diferente.

4. Al usar tus pensamientos como sujetos para la aplicación de la idea de hoy, identifica cada uno de ellos por la figura o aconteci­miento central que contenga. Por ejemplo:


                         2Este pensamiento acerca de _______ no significa nada.
                         3Es como las cosas que veo en esta habitación, (en esta calle,etc.].


5. Puedes aplicar la idea asimismo a cualquier pensamiento en particular que reconozcas que es perjudicial. 2Esta práctica es útil, pero no sustituye al procedimiento de selección más al azar que debe seguirse al llevar a cabo los ejercicios. 3En cualquier caso, no examines tu mente por más de un minuto. 4Aún no tie­nes suficiente experiencia como para poder evitar la tendencia a preocuparte innecesariamente.

6. Además, puesto que estos ejercicios son los primeros de su índole, tal vez te resulte especialmente difícil suspender todo jui­cio en conexión, con tus pensamientos. 2No repitas los ejercicios más de tres o cuatro veces al día. 3Volveremos a ellos más ade­lante.


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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson

INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

LECCIÓN 4 – 4 ENERO

“Estos pensamientos no significan nada. Son como las cosas que veo en esta habitación (en esta calle, desde esta ventana, en este lugar)”.


Propósito: Entrenarte a agrupar a todos tus pensamientos habituales, tanto “buenos” como “malos”, junto con todas las cosas que ves fuera de ti, en una sola categoría: no significan nada, y están fuera de ti (fuera de tu verdadera naturaleza). Esto abrirá tu mente al hecho de que hay otro reino diferente a aquel del que eres consciente, y que es completamente diferente, totalmente lleno de significado, y que se encuentra muy dentro de ti.

Ejercicio: Tres o cuatro veces (no más), de un minuto aproximadamente.
  • Durante aproximadamente un minuto, observa tus pensamientos. Incluye tanto los “buenos” como los “malos”.
  • Luego aplica la idea concretamente a cada pensamiento del que te hayas hecho consciente, diciendo: “Este pensamiento acerca de (nombre del personaje o acontecimiento) no significa nada. Es como las cosas que veo en esta habitación (en esta calle, etc.)”. Puedes también incluir pensamientos infelices de los que eras consciente antes del periodo de práctica.
Respuesta a la tentación: Voluntaria.
Además de (no en lugar de) los ejercicios formales, durante el día utiliza libremente la idea como un modo de liberarte de pensamientos infelices concretos. Éste es el primer ejemplo de una práctica que se convertirá en un centro de atención del Libro de Ejercicios. 

Comentario

La introducción al Libro de Ejercicios afirma: “El propósito del Libro de Ejercicios es entrenar a tu mente de forma sistemática a tener una percepción diferente de todas las cosas y de todo el mundo” (L. In.4:1). Esta lección empieza a enseñarnos a trabajar directamente con nuestros pensamientos, y lo primero que nos enseña es que no significan nada.

En esta lección se parte de la base de que somos muy inexpertos (5:4) y por lo tanto estamos completamente o casi completamente sin contacto con lo que la lección llama nuestros pensamientos reales (2:3). Los pensamientos a los que se refiere como sin significado son los pensamientos del ego. El Curso afirma que nuestras mentes están casi completamente “dirigidas por el ego” (T.4.VI.1:4). El tono de esta lección parte de esa base, por lo tanto, cualquier pensamiento en el que pienses puedes considerarlo como “sin significado”.

Nuestros pensamientos reales son los pensamientos del Cristo dentro de nosotros, y ésos sí que tienen significado (T.4.VI.1:7). Sin embargo, lo que nosotros llamamos “pensar” no es pensar (esto se aclara en la Lección 8). Nos hemos identificado con el ego. El ego es como un pequeño rincón de nuestra mente que hemos acordonado y separado del resto (T.4.VI.1:6), y nos hemos convencido a nosotros mismos de que es el todo. Los pensamientos que giran en este pequeño hueco de nuestra mente no representan para nada a nuestro verdadero Ser y, por tanto, ya sean “buenos” o “malos”, no significan nada. Cuando hayamos aprendido cómo mirar con claridad a estos supuestos pensamientos, nos daremos cuenta de lo vacíos que son (1:6-7).

Los pensamientos del ego ocultan nuestros pensamientos reales. Los “buenos” son sombras de los reales en el mejor de los casos, y las sombras hacen difícil que veamos. Los “malos” son obstáculos totales para la visión. “No te interesan ni unos ni otros” (2:6). Darnos cuenta de que no queremos los pensamientos “malos” es bastante fácil, darnos cuenta de que no queremos los “buenos” es mucho más desconcertante y difícil.

La lección se considera a sí misma “un ejercicio importante”, y promete repetir el ejercicio más adelante. Dice que el ejercicio es fundamental para tres metas de gran alcance y que sirve para empezar a llevar a cabo esas metas:

Separar lo que no tiene significado de lo que tiene significado
Ver lo que no tiene significado como fuera de nosotros, y lo que tiene significado dentro
Entrenar nuestra mente a reconocer lo que es lo mismo y lo que es diferente

Primero, el ejercicio nos ayuda a aprender a distinguir los pensamientos sin significado de los pensamientos con significado. Observa que existe un juicio en todo esto, incluso separación, aunque a estos dos términos normalmente se le da un sentido negativo. Esto de mirar a nuestros pensamientos es una forma de lo que el Texto llama el “uso acertado del juicio” (T.4.IV.8:6).

Segundo, aprendemos a considerar a los pensamientos sin significado como fuera de nosotros. Ahora podemos preguntarnos, si son nuestros pensamientos los que no tienen significado, ¿cómo es que los vemos fuera?, ¿no están los pensamientos dentro de nosotros? Aquí, yo creo, el Libro de Ejercicios quiere decir nuestro verdadero Ser cuando habla de “ti”. Nuestros pensamientos sin significado del ego no representan a nuestro verdadero Ser; en realidad no son parte de Él, sino que están fuera de Él.

Tercero, estamos aprendiendo a reconocer lo que es lo mismo y lo que es diferente. Pensamos que los pensamientos “buenos” son diferentes de los pensamientos “malos”, pero esta lección nos está entrenando a ver que todos ellos son realmente lo mismo, unos y otros son formas diferentes de locura.

Al sugerir que podemos usar la idea de hoy para cualquier pensamiento en particular que reconozcas que es perjudicial (5:1), la lección introduce una nueva forma de practicar, que se volverá parte de su repertorio habitual. Además de las prácticas regulares de mañana y noche, podemos usar la idea como respuesta a cualquier tentación disfrazada en forma de pensamientos que nos causan daño.

Al avanzar, el Libro de Ejercicios te pide con mayor frecuencia que la respuesta a la tentación  se convierta en una práctica habitual. Al pedir que hagamos la lección tres o cuatro veces, introduce la sesión del mediodía, añadida a las de la mañana y la noche. 
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