martes, 26 de julio de 2016

UN CURSO DE MILAGROS. 26 de Julio. LECCIÓN 207


LECCIÓN 207

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (187) Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.

2La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora. 3No necesito más que dirigirme a Él y todo pesar desaparece conforme acepto Su infinito Amor por mí.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 
6Pues aún soy tal como Dios me creó. 



AUDIO (en Ivoox) de Loran@ Galindo
http://www.ivoox.com/lecciones-curso-milagros-207-audios-mp3_rf_4852979_1.html

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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson


LECCIÓN 207   -  26  JULIO

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”
(187) “Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo”
“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”


SEXTO  REPASO.   INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

Propósito: Repasar cuidadosamente las últimas 20 lecciones, cada una de las cuales contiene todo el plan de estudios en su totalidad y, por lo tanto, es suficiente para la salvación, si se entiende, se practica, se acepta y se aplica sin excepción.

Tiempo de quietud por la mañana/ noche: por lo menos quince minutos.

  • Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.
  • Cierra los ojos y abandona todo lo que abarrota tu mente, olvídate de todo lo que crees saber. Dedícale el tiempo al Espíritu Santo, tu Maestro. Si te das cuenta de algún pensamiento de distracción, de inmediato niega que seas su presa, asegurándole a tu mente que ya no lo quieres más. Luego abandónalo y sustitúyelo con la idea del día. Di: “No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).

Observaciones: Estamos intentando ir más allá de las formas especiales de práctica porque lo que estamos intentando es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios, que es nuestro objetivo.

Recordatorios cada hora: Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.

Respuesta a la tentación: No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día, diciendo: No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).


COMENTARIOS SOBRE LA PRÁCTICA

  • Intentamos abandonar las palabras.
  • Intentamos abandonar las formas especiales de practicar.

Para las sesiones de práctica más largas nuestras únicas instrucciones son:

  • Vaciar nuestra mente de todo lo que la abarrota y olvidar todo lo que pensábamos que sabíamos.
  • Entregamos nuestras sesiones de práctica al Espíritu Santo, Quien nos enseñará qué pensar, decir y hacer, y Quien guiará nuestras sesiones de práctica.

Hay dos excepciones a esta falta de estructura:

  • Se nos dice que no dejemos pasar ningún pensamiento vano o distraído sin respuesta durante nuestro tiempo de quietud.
  • Se nos dan unos pocos pensamientos concretos (unas pocas líneas) para la lección de cada día, para que nos ayuden en nuestra práctica.


Comentario

Todo lo que necesito ya está dentro de mí. Se me da a conocer cuando lo doy a conocer a otros, porque en realidad no hay “otros”, sólo hay uno. Nos quedamos atrapados en preguntas como: ¿Me perdono a mí mismo primero, y así quedo libre para perdonar a otros? O ¿perdono a mi hermano, y así encuentro el perdón para mí mismo?, y ¿Debo amarme primero a mí mismo antes de poder amar a otros, o viceversa? Cuando hacemos tales preguntas, estamos intentando explicar una realidad unificada partiendo de la base de la dualidad, no podemos tener una respuesta clara porque la pregunta se hace desde un punto de vista equivocado.

 “Aceptar Su infinito Amor por mí” (1:3) es aceptar ese amor por otros, porque todos nosotros somos trozos de una única mente que todos compartimos. No es posible amarme a mí mismo excluyendo a los otros, eso no es amor en absoluto. Tampoco es amor “amar” a alguien y sacrificarme yo a favor suyo.

“Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo”. Esto no significa que satisfacer las exigencias de mi ego beneficie a todos los demás. Según lo que Hugo y Gayle Prather -maestros del Curso- llaman “psicología de la separación (en su libro Nunca Te Dejaré), muchas personas piensan que amarte a ti mismo significa buscar tu propia felicidad a costa de tu pareja e hijos. Eso no es lo que el Curso enseña aquí. Las cosas se han ido al otro extremo: de sacrificarte a ti mismo por la familia o por tu pareja (en las décadas de 1940 y 1950) a sacrificar a la familia y a tu pareja en beneficio tuyo (en las décadas de 1980 y 1990). Tanto uno como otro son enfoques equivocados basados en el dualismo.
  
“Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo” podría decirse al revés y ser igualmente verdad: “me bendigo a mí mismo porque bendigo al mundo”. Dar y recibir son lo mismo, ésta es una de las principales lecciones del Curso y, tal como lo reconoce, una de las más difíciles de aprender para nosotros.

“La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora” (1:2). Dentro de mí se encuentra el Amor de Dios radiante y que todo lo abarca. Cuando me vuelvo a Él, me envuelve e inmediatamente se extiende para abrazar a todos a través de mí. Lo que intenta el Curso es que descubramos eso. “Aún soy tal como Dios me creó”. Aún soy ese Amor. ¿Cómo puedo saber que soy Amor si no lo expreso? Por Su naturaleza, el Amor se extiende a otros y los incluye en Su corazón. El maravilloso descubrimiento de mi propia naturaleza como Amor no puede hacerse sin la extensión de ese Amor a mi hermano. Bendecirme a mí mismo y bendecir al mundo es lo mismo. Cuando bendigo al mundo aprendo a amarme a mí mismo; y de la misma manera, cuando me amo a mí mismo de verdad, me convierto en una bendición para el mundo que me rodea. Necesito a mis hermanos, no para que me den lo que no tengo, sino para recibir y compartir Lo Que Yo Soy.



lunes, 25 de julio de 2016

UN CURSO DE MILAGROS. 25 de Julio. LECCIÓN 206


LECCIÓN 206

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (186) De mí depende la salvación del mundo.

2Se me han confiado los dones de Dios porque soy Su Hijo. 3Y deseo otorgarlos allí donde Él dispuso que se dieran.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 
6Pues aún soy tal como Dios me creó.



AUDIO (en Ivoox) de Loran@ Galindo
http://www.ivoox.com/lecciones-curso-milagros-206-audios-mp3_rf_4852815_1.html


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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson


LECCIÓN 206   -   25  JULIO

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”
(186) “De mí depende la salvación del mundo”
“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”


SEXTO  REPASO.   INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

Propósito: Repasar cuidadosamente las últimas 20 lecciones, cada una de las cuales contiene todo el plan de estudios en su totalidad y, por lo tanto, es suficiente para la salvación, si se entiende, se practica, se acepta y se aplica sin excepción.

Tiempo de quietud por la mañana/ noche: por lo menos quince minutos.

  • Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.
  • Cierra los ojos y abandona todo lo que abarrota tu mente, olvídate de todo lo que crees saber. Dedícale el tiempo al Espíritu Santo, tu Maestro. Si te das cuenta de algún pensamiento de distracción, de inmediato niega que seas su presa, asegurándole a tu mente que ya no lo quieres más. Luego abandónalo y sustitúyelo con la idea del día. Di: “No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).

Observaciones: Estamos intentando ir más allá de las formas especiales de práctica porque lo que estamos intentando es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios, que es nuestro objetivo.

Recordatorios cada hora: Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.

Respuesta a la tentación: No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día, diciendo: No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).


COMENTARIOS SOBRE LA PRÁCTICA

  • Intentamos abandonar las palabras.
  • Intentamos abandonar las formas especiales de practicar.

Para las sesiones de práctica más largas nuestras únicas instrucciones son:

  • Vaciar nuestra mente de todo lo que la abarrota y olvidar todo lo que pensábamos que sabíamos.
  • Entregamos nuestras sesiones de práctica al Espíritu Santo, Quien nos enseñará qué pensar, decir y hacer, y Quien guiará nuestras sesiones de práctica.

Hay dos excepciones a esta falta de estructura:

  • Se nos dice que no dejemos pasar ningún pensamiento vano o distraído sin respuesta durante nuestro tiempo de quietud.
  • Se nos dan unos pocos pensamientos concretos (unas pocas líneas) para la lección de cada día, para que nos ayuden en nuestra práctica.


Comentario

No soy un cuerpo, soy el Hijo de Dios. Soy espíritu, dotado con los regalos de Dios. No soy lo que aparento ser, tampoco lo que durante la mayor parte de mi vida he pensado que yo era. Soy un ser espiritual que está teniendo una experiencia humana, y mi misión aquí (si quiero aceptarla) es dar los regalos de Dios dondequiera que Él me pida que los dé. Y eso abarca a todo el mundo.

El Curso pide un repaso de todas las ideas que tengo acerca de mí mismo. He pensado que yo era una especie de alma pobre y perdida, que va de un sitio para otro sola y asustada. He pensado que yo estaba necesitado y que no tenía recursos. Me he sentido huérfano; como si no encajara en ningún sitio, no importa cuántos lugares haya visitado, o lo que haya intentado para solucionarlo. Me he sentido deprimido, intentando salir de ello.

Ahora, llega este libro, un mensaje de Dios para mí, y me dice que de mí depende la salvación del mundo. Soy una figura central en el plan de todos los siglos. Todo depende de mí, y eso parece atemorizante. Y sin embargo, tengo para dar al mundo los regalos que lo salvarán. Puedo darle mi amor. Puedo darle mi confianza. Puedo darle mi amabilidad, mi ternura y mi misericordia. Puedo dar a aquellos a mi alrededor mi comprensión y mi fe en ellos. Con mi perdón puedo liberarles de la culpa.

Ésta es una idea tan sorprendente de lo que soy que al principio parece ridícula. Al principio, pienso que verme a mí mismo de este modo es el colmo de la arrogancia. Y sin embargo… y sin embargo, si así es como Dios me creó, si para ser esto es para lo que me creó, lo que es arrogante es rechazar la tarea que se me ha dado. Él no me pide que me coloque por encima de nadie. Al contrario, Él me pide que demuestre que todos tienen los regalos de Dios también, que son como yo.

Dios me pregunta: “¿Estás listo ya para ayudarme a salvar el mundo?” (C.2.9:1). Todo el Cielo espera ansiosamente mi decisión. ¿Diré: “Sí”? Me atreveré a decir, de corazón y con comprensión, cada palabra: “De mí depende la salvación del mundo”.




domingo, 24 de julio de 2016

UN CURSO DE MILAGROS. 24 de Julio. LECCIÓN 205


LECCIÓN 205

No soy un cuerpo. Soy libre, Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (185) Deseo la paz de Dios.

2La paz de Dios es lo único que quiero. 3La paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi vida y mi función, mientras habite en un lugar que no es mi hogar.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 
6Pues aún soy tal como Dios me creó.
  


AUDIO (en Ivoox) de Loran@ Galindo
http://www.ivoox.com/lecciones-curso-milagros-205-audios-mp3_rf_4852699_1.html



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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson


LECCIÓN 205   -   24  JULIO

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”
(185) “Deseo la paz de Dios”
“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”


SEXTO  REPASO.   INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

Propósito: Repasar cuidadosamente las últimas 20 lecciones, cada una de las cuales contiene todo el plan de estudios en su totalidad y, por lo tanto, es suficiente para la salvación, si se entiende, se practica, se acepta y se aplica sin excepción.

Tiempo de quietud por la mañana/ noche: por lo menos quince minutos.

  • Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.
  • Cierra los ojos y abandona todo lo que abarrota tu mente, olvídate de todo lo que crees saber. Dedícale el tiempo al Espíritu Santo, tu Maestro. Si te das cuenta de algún pensamiento de distracción, de inmediato niega que seas su presa, asegurándole a tu mente que ya no lo quieres más. Luego abandónalo y sustitúyelo con la idea del día. Di: “No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).

Observaciones: Estamos intentando ir más allá de las formas especiales de práctica porque lo que estamos intentando es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios, que es nuestro objetivo.

Recordatorios cada hora: Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.

Respuesta a la tentación: No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día, diciendo: No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).


COMENTARIOS SOBRE LA PRÁCTICA

  • Intentamos abandonar las palabras.
  • Intentamos abandonar las formas especiales de practicar.

Para las sesiones de práctica más largas nuestras únicas instrucciones son:
  • Vaciar nuestra mente de todo lo que la abarrota y olvidar todo lo que pensábamos que sabíamos.
  • Entregamos nuestras sesiones de práctica al Espíritu Santo, Quien nos enseñará qué pensar, decir y hacer, y Quien guiará nuestras sesiones de práctica.

Hay dos excepciones a esta falta de estructura:
  • Se nos dice que no dejemos pasar ningún pensamiento vano o distraído sin respuesta durante nuestro tiempo de quietud.
  • Se nos dan unos pocos pensamientos concretos (unas pocas líneas) para la lección de cada día, para que nos ayuden en nuestra práctica.


Comentario

El Sexto Repaso dice: “Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses” (L.rVI.Int.1:3). Añade: “Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día” (L.rVI.Int.2:2). Me resulta fácil creer eso de la lección de hoy. Si te gusta aprender de memoria (como a mí), esta lección es excelente para añadirla a tu lista.

Es importante fijarse en los cuatro verbos que se consideran como pasos para aprender “el programa de estu­dios en su totalidad”:

Se entiende: Aunque el Curso recomienda la experiencia muchísimo, y señala que una teología universal es imposible (C.Int.2:5), no puedes pasar por alto el hecho de que considera que la comprensión es muy importante. ¿Cómo podemos tener la experiencia de una idea si no la entendemos? La comprensión se considera aquí un paso fundamental. Antes de poder utilizar la idea “Deseo la paz de Dios”, tenemos que entenderla. Dentro de la idea (y claramente presentada en la Lección 185) está el hecho de que en mi mente hay un pensamiento muy fuerte, quizá no reconocido, de que no quiero la paz de Dios, y esto lo demuestra el hecho de que no la siento. Sin embargo, ese pensamiento que se opone está equivocado, y podemos rechazarlo cada vez que nos demos cuenta de él, y sustituirlo con la verdad: “Deseo la paz de Dios”.

Se practica: Eso es lo que estamos haciendo en estas lecciones del Libro de Ejercicios. Practicar. Repetirlas a menudo. Pasando largos periodos de tiempo permitiendo que el pensamiento se sumerja y se adentre en los lugares más escondidos de nuestra mente.

Se acepta: Date cuenta de que la aceptación viene después de la práctica. Al principio nuestra mente no acepta la idea, incluso después de entender la idea. Cuando empezamos a practicar, no aceptamos de verdad que queremos la paz de Dios. Pensamos que queremos otra cosa, algo más, algo además de la paz de Dios. Volver a entrenar nuestra mente necesita mucha práctica, hasta que empezamos a darnos cuenta de que “la paz de Dios es lo único que quiero”.

Se aplica: Habiendo aceptado la idea, podemos empezar a aplicarla a cada “aparente suceso” diferente durante el día. Cuando nuestro coche nos deja tirados en medio del tráfico: “Deseo la paz de Dios”. Cuando nos encontramos deseando una relación más satisfactoria: “La paz de Dios es lo único que quiero”. Cuando nos sentimos impulsados a conseguir alguna meta terrenal a cualquier precio: “La paz de Dios es mi única meta”. Cuando pensamos que no sabemos qué hacer o a dónde ir: “La paz de Dios es la mira de todo mi vivir aquí”. Y cuando nos sentimos impulsados a satisfacer alguna necesidad de nuestro cuerpo: “No soy un cuerpo. La paz de Dios es lo único que quiero. Soy libre”.

Gracias, Padre, por tu recordatorio de Tu paz hoy. No necesito nada más, y no quiero nada más. ¡Que la lección de hoy se convierta en la idea central de mi vida, para que pueda decir de corazón: “La paz de Dios es mi única meta”!




sábado, 23 de julio de 2016

UN CURSO DE MILAGROS. 23 de Julio. LECCIÓN 204


LECCIÓN 204

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (184) El Nombre de Dios es mi herencia.

2El Nombre de Dios me recuerda que yo soy Su Hijo; que no soy esclavo del tiempo; que no estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas, y que soy libre en Dios y eternamente uno con Él.

3No soy un cuerpo. 4Soy libre. 
5Pues aún soy tal como Dios me creó. 



AUDIO (en Ivoox) de Loran@ Galindo
http://www.ivoox.com/lecciones-curso-milagros-204-audios-mp3_rf_4852600_1.html


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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson


LECCIÓN 204  - 23  JULIO

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”
(184) “El Nombre de Dios es mi herencia”
“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”


SEXTO  REPASO.   INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

Propósito: Repasar cuidadosamente las últimas 20 lecciones, cada una de las cuales contiene todo el plan de estudios en su totalidad y, por lo tanto, es suficiente para la salvación, si se entiende, se practica, se acepta y se aplica sin excepción.

Tiempo de quietud por la mañana/ noche: por lo menos quince minutos.

  • Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.
  • Cierra los ojos y abandona todo lo que abarrota tu mente, olvídate de todo lo que crees saber. Dedícale el tiempo al Espíritu Santo, tu Maestro. Si te das cuenta de algún pensamiento de distracción, de inmediato niega que seas su presa, asegurándole a tu mente que ya no lo quieres más. Luego abandónalo y sustitúyelo con la idea del día. Di: “No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).

Observaciones: Estamos intentando ir más allá de las formas especiales de práctica porque lo que estamos intentando es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios, que es nuestro objetivo.

Recordatorios cada hora: Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.

Respuesta a la tentación: No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día, diciendo: No quiero este pensamiento. El que quiero es ________” (la idea del día).


COMENTARIOS SOBRE LA PRÁCTICA

  • Intentamos abandonar las palabras.
  • Intentamos abandonar las formas especiales de practicar.

Para las sesiones de práctica más largas nuestras únicas instrucciones son:

  • Vaciar nuestra mente de todo lo que la abarrota y olvidar todo lo que pensábamos que sabíamos.
  • Entregamos nuestras sesiones de práctica al Espíritu Santo, Quien nos enseñará qué pensar, decir y hacer, y Quien guiará nuestras sesiones de práctica.

Hay dos excepciones a esta falta de estructura:

  • Se nos dice que no dejemos pasar ningún pensamiento vano o distraído sin respuesta durante nuestro tiempo de quietud.
  • Se nos dan unos pocos pensamientos concretos (unas pocas líneas) para la lección de cada día, para que nos ayuden en nuestra práctica.


Comentario

Si llevo el Nombre de Dios, soy Su Hijo. Tengo la herencia de la familia de Dios, ¡y qué herencia! No soy hijo de moléculas de ADN al azar. No soy el resultado de la supervivencia de los más aptos en una batalla feroz por dominar en la vida. No soy el resultado de mi familia humana, de mi educación, de mis estudios, de mis fracasos, ni de mi civilización. Lo que soy lo he heredado de Dios Mismo.

Como Hijo de Dios, “no soy esclavo del tiempo” (1:2). No estoy limitado al corto tiempo de la vida de mi cuerpo en la tierra. No necesito muchos años de progreso para alcanzar mi herencia, ya es mía ahora. Tampoco soy el resultado de mi pasado. No tengo que temer al futuro. Estoy libre de todas las limitaciones que el tiempo pueda intentar imponerme.

“No estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas” (1:2). Las leyes del tiempo, del espacio, de la economía, de la salud y de la nutrición, no me gobierna ninguna ley que piense que es fija y que no puede evitarse aquí. Soy Hijo de Dios. Soy espíritu. Soy “eternamente uno con Él” (1:2).