domingo, 27 de enero de 2019

UN CURSO DE MILAGROS. 27 de Enero. LECCIÓN 27


LECCIÓN 27 

Por encima de todo quiero ver.

1. La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolu­ción. 2Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos. 3Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres. 4Eso no importa.5El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea comple­tamente verdadera para ti.

2. Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver. 2Si te sientes incómodo por la falta de reserva que esta idea entraña, añade:

3La visión no le cuesta nada a nadie.

4Si el temor a perder algo aún persiste, di además:

4Tan sólo puede bendecir.

3. Necesitas repetir la idea de hoy muchas veces para obtener el máximo beneficio. 2Se debe repetir por lo menos cada media hora, e incluso más si es posible. 3Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. 4Se recomienda que al despertarte o poco después, esta­blezcas un horario fijo según el cual vas a repetir la idea de hoy, y que trates de adherirte a él durante todo el día. 5No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa cuando llegue el momento de repetirla. 6Siempre se puede repetir una frase corta silenciosamente sin que ello interfiera en nada.

4. Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acor­dar? 2¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? 3Si contestas una de estas preguntas habrás contestado la otra. 4Probablemente te saltarás algunas prácticas, o tal vez muchas. 5No dejes que eso te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido de ahí en adelante. 6Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que con ello te habrás aho­rrado muchos años de esfuerzo.


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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson

INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

LECCIÓN 27 – 27 ENERO

“Por encima de todo quiero ver”

Propósito: Acercar un poco más el día en que quieras la visión más que ninguna otra cosa.

Ejercicio: Por lo menos cada media hora (se sugiere 3 o 4 veces por hora).

Simplemente repite la idea. Puedes hacer esto incluso en medio de una conversación. No te preocupes si no lo sientes de todo corazón. Repítelo para acercar un poco más el día en que lo sientas de verdad. Si repetirlo provoca en ti miedo de que tengas que renunciar a algo, añade: “La visión no le cuesta nada a nadie”, y si todavía sientes miedo, di: “Tan sólo puede bendecir”.

Observaciones: Ésta es una lección muy importante, la segunda lección de prácticas frecuentes (la primera fue la Lección 20). Esta frecuencia es muy importante. Al principio del día se supone que tú establecerás los intervalos en los que la practicarás (por ejemplo, cada 20 o cada 30 minutos). Si todavía no lo has hecho, sería bueno que lo hicieras ahora. Luego, durante el resto del día, se te pide que te esfuerces al máximo para mantener la frecuencia que has elegido. El Curso se da cuenta de que probablemente no lo harás a la perfección. Cuando te olvides una práctica, no te enfades contigo mismo. Esto te haría abandonar finalmente (y es una treta del ego para lograrlo, ver L.95.7:3-5 y 10:1-2). Simplemente vuelve a tu práctica como si no hubiese pasado nada. Lo importante es no lamentar los fallos pasados en la práctica, sino hacer la práctica en el presente y en el futuro. Los beneficios de esto pueden ser enormes. Sólo una repetición sincera puede ahorrarte años en tu progreso.    

Comentario

Esta lección nos recuerda a la Lección 20: “Estoy decidido a ver”, a la que se hace una sutil referencia en la primera línea: “La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolución”. Pone el deseo de ver en primer lugar,  “por encima de todo”. Quiero ver más de lo que pueda querer ninguna otra cosa. Si lo decimos de corazón, elegiremos el camino que lleva a la visión todo el tiempo, no importa lo que puedan estar tentándonos otras metas de menor importancia.

La lección reconoce que puede que la idea no sea completamente verdad para nosotros todavía. Puesto que  el deseo determina la visión, si fuera completamente verdad ya verías, y por lo tanto ¡no necesitarías la lección! Así que trabajar con esta lección no es hipócrita, es un ejercicio pensado para quienes todavía no aceptan la idea completamente. Por supuesto, lo importante es lograr que la aceptemos, está pensada para acercarnos al día en que la aceptemos.

La expresión “por encima de todo” puede traernos la idea de sacrificio. “¡La visión a cualquier precio!” Por eso, la lección sugiere que si nos sentimos incómodos acerca de comprometernos completamente con la visión, deberíamos añadir este pensamiento: “La visión no le cuesta nada a nadie” (2:3). Si eso no es suficiente, añade: “Tan sólo puede bendecir” (2:5). Pon las tres líneas de la práctica de hoy juntas: “Por encima de todo quiero ver. La visión no le cuesta nada a nadie. Tan sólo puede bendecir”.

Estas líneas señalan a una idea manifestada claramente en el Curso: este camino no cree en el sacrificio. Dice que únicamente se nos pide que sacrifiquemos las ilusiones, y que en realidad ésta es sólo una ilusión de sacrificio. “Nada real puede ser amenazado” (T.In.2:2).

Con todo, la lección nos lleva hacia esta decisión firme y sin dudas de alcanzar la verdadera visión. Necesitamos estar decididos a poner la visión por encima de cualquier cosa que parezca competir con ella. A veces puede parecer que se nos pide que renunciemos a cosas, y puede que verdaderamente tengamos que renunciar a ellas; pero cuando lo hagamos, nos daremos cuenta de que  no hemos renunciado a nada que quisiéramos de verdad. El proceso completo es perfectamente seguro, y no supone ninguna pérdida real de ningún tipo.

En esta lección los requisitos de la práctica son mucho mayores: repite la lección “al menos cada media hora” (3:2). Nos dice al menos cada media hora, “e incluso más si es posible”. Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos” (3:2-3). (Las cosas serán más fáciles de nuevo mañana). Se recomienda una estructura muy concreta, con un horario fijado. Todo lo que se nos pide hacer en cada periodo de práctica es repetirnos la frase: “Por encima de todo quiero ver”. No es mucho. No hay ninguna razón para no hacerlo, incluso en mitad de una conversación, si queremos, si estamos decididos.

Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acordar? ¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? Si contestas una de estas preguntas, habrás contestado la otra. (4:1-3).

La frecuencia en recordarlo será la medida de cuánto queremos la visión de verdad. ¡Éste será un día revelador!

Fíjate en cómo se nos indica que tratemos el hecho de que probablemente nos olvidaremos y no nos acercaremos al ideal de cada quince minutos. Dice mucho sobre cómo el Libro de Ejercicios considera este asunto de la “práctica”. Básicamente dice: “No dejes que tu ‘fallo’ te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido inmediatamente”. Todo lo que se necesita para ahorrar “muchos años de esfuerzo” (4:6) es, sólo una vez durante el día, repetir la idea con perfecta sinceridad. Para lograrlo una sola vez se precisa un montón de prácticas. Simplemente hazlo lo mejor que puedas, pero que sea lo mejor que puedas. 

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sábado, 26 de enero de 2019

UN CURSO DE MILAGROS. 26 de Enero. LECCIÓN 26


LECCIÓN 26

Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.

1. Seguramente resulta obvio que si puedes ser atacado es que no eres invulnerable. 2Ves el ataque como una amenaza real. 3Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. 4Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlos en ti. 5Ésta es la ley que en última instancia te salvará, pero de la que ahora estás haciendo un uso indebido. 6Debes, por lo tanto, aprender a usarla en beneficio de lo que más te conviene en vez de en su contra.

2. Puesto que no podrás sino proyectar tus pensamientos de ata­que, temerás ser atacado. 2Y si temes ser atacado, es que crees que no eres invulnerable. 3Los pensamientos de ataque, por lo tanto, hacen que seas vulnerable en tu propia mente, que es donde se encuentran. 4Los pensamientos de ataque y la invulnerabilidad no pueden aceptarse al unísono, 5pues se contradicen entre sí.

3. La idea de hoy introduce el pensamiento de que siempre te atacas a ti mismo primero. 2Si los pensamientos de ataque entra­ñan forzosamente la creencia de que eres vulnerable, su efecto no es otro que debilitarte ante tus propios ojos. 3De este modo, han atacado tu percepción de ti mismo. 4Y puesto que crees en ellos, ya no puedes creer en ti mismo. 5Una falsa imagen de ti mismo ha venido a ocupar el lugar de lo que eres.

4. Practicar con la idea de hoy te ayudará a entender que la vulne­rabilidad o la invulnerabilidad son el resultado de tus propios pensamientos. 2Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte. 3Nada, excepto tus propios pensamientos, puede hacerte pensar que eres vulnerable. 4Y nada, excepto tus propios pensa­mientos, puede probarte que esto no es así.

5. La idea de hoy requiere seis sesiones de práctica. 2Se deben dedicar dos minutos completos a cada una de ellas, que pueden reducirse a uno en caso de que la incomodidad sea demasiado grande. 3 No deben reducirse a menos de eso.

6. Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy, luego cierra los ojos y trae de nuevo a la mente aquellas cuestiones aún sin resol­ver cuyos posibles desenlaces te inquietan. 2La inquietud puede manifestarse en forma de depresión, ansiedad, ira, una sensación de coacción, miedo, malos presentimientos o preocupación. 3Cualquier problema aún sin resolver que tienda a reaparecer en tus pensamientos durante el día constituye un sujeto adecuado. 4No podrás abarcar muchos de ellos en cada sesión de práctica porque se debe dedicar más tiempo del habitual a cada uno de ellos. 5La idea de hoy debe aplicarse de la siguiente manera:

7. Primero, nombra la situación:

2Estoy preocupado acerca de _____

         3Luego examina todos los posibles desenlaces que se te hayan ocurrido en conexión con la situación que te hayan causado inquietud, y refiriéndote a cada uno de ellos de manera muy con­creta, di lo siguiente:

4Temo que lo que pueda ocurrir es que _____

8. Si has estado haciendo los ejercicios correctamente, deberías haber encontrado cinco o seis posibilidades desagradables para cada una de las situaciones en cuestión, y probablemente más. 2Es mucho mejor examinar detenidamente unas cuantas situacio­nes que revisar un número mayor superficialmente. 3A medida que la lista de los desenlaces que prevés se haga más larga, es probable. que, algunos de ellos, especialmente aquellos que se te ocurran hacia el final, te resulten menos aceptables. 4Procura, no obstante, en la medida de lo posible, de tratarlos a todos por igual.

9. Después de que hayas nombrado cada desenlace que temes, di para tus adentros:

2Este pensamiento es un ataque contra mí mismo.

            3Concluye cada sesión de práctica repitiendo una vez más para tus adentros la idea de hoy.


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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson


INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

LECCIÓN 26 – 26 ENERO

“Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad”

Propósito: Darte cuenta de que la razón de que te sientas vulnerable no se debe a la manera en que te trata el mundo sino debido a tus propios pensamientos, concretamente a tus pensamientos de ataque. Abandonar estos pensamientos es el modo de sentirte verdaderamente invulnerable.

Ejercicio: 6 veces, durante dos minutos (redúcelo a la mitad si te sientes incómodo).

  • Repite la idea lentamente.
  • Cierra los ojos y trae a la mente una situación que te haya estado preocupando y que todavía albergues en tu mente. Primero nombra la situación: “Estoy preocupado acerca de ___”. Luego examina cada posible resultado (lo ideal serían cinco o seis) que temas que ocurra. Para cada uno de esos desenlaces di: “Temo que lo que pueda ocurrir es que ____”, y luego te dices a ti mismo: “Este pensamiento es un ataque contra mí mismo”. Ésta es la frase clave. Éste es el propósito del ejercicio. Lo que te está atacando no es el resultado externo, sino el resultado de que tú eres vulnerable a ese resultado (que ese resultado puede hacerte daño).
  • Cuando se te hayan acabado los posibles desenlaces a esa situación, repite este procedimiento con otras situaciones hasta que acabes el tiempo de la práctica.
  • Repite la idea para terminar.

Observaciones: Intenta ser honesto y cuidadoso. Si sólo te da tiempo de examinar dos o tres situaciones, no pasa nada. No nos gusta reconocer a cuántas posibilidades amenazadoras nos parece que nos estamos enfrentando. Por lo tanto, los desenlaces que temes puede que sólo se te ocurran después de que hayas terminado tu lista por completo. No obstante, como aconseja la lección, procura tratar por igual tanto a los resultados espantosos como a los que son ligeramente inquietantes. Todos ellos son diferentes variaciones de tu creencia de que eres vulnerable.     

Comentario

El diccionario americano Heritage define “invulnerable” como “inmune al ataque” (que nada te puede atacar). Así que si creo que puedo ser atacado entonces, por definición, creo que no soy invulnerable. Eso está muy claro.

En el primer párrafo hay una lógica que se nos puede pasar por alto si no leemos con cuidado.

Ves el ataque como una amenaza real. Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. (1:2-3)

Es mi creencia de que puedo atacar la que hace que tenga miedo del ataque que pueda venir de fuera; si yo puedo atacar, también puede hacerlo cualquiera. Por lo tanto, ¡mi miedo al ataque procede de la proyección de mi propia creencia sobre mí mismo! Procede de mi creencia de que no soy un ser completamente amoroso, sino un ser malvado, maligno y perverso. De eso trata todo el párrafo 2.

“Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlos en ti” (1:4).  Por eso, por lo que la lección 23 decía en el último párrafo, que tanto los pensamientos de ataque como los pensamientos de ser atacado son exactamente lo mismo. “Ésta es la ley que en última instancia te salvará” (1:5). A lo que se refiere es al hecho de que el modo en que encuentro el perdón es dándolo, y el modo en que me curo es curando a otros, a esto el Curso le da mucha importancia: “Dar es recibir”. Pero ahora nos estamos “perdiendo” esa ley, al proyectar culpa en lugar de extender amor. Por eso tenemos que aprender cómo usarla en nuestro beneficio, en lugar de en nuestra contra (una referencia a la Lección 24).

Los pensamientos de ataque me debilitan ante mis propios ojos, ya sean pensamientos de miedo a ser atacado desde fuera o pensamientos agresivos de ataque a otro. Los fuertes no tienen enemigos, como se indica en otro lugar (ver T.23.In.1:5) Si puedo abandonar los pensamientos de ataque, me daré cuenta de mi propia invulnerabilidad; mi “vulnerabilidad o invulnerabilidad son el resultado de (mis) propios pensamientos” (4:1).

“Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte” (4:2). Ése es un pensamiento en el que he reflexionado durante años, y en mi experiencia ha demostrado ser completamente cierto. Ciertamente es muy difícil de creer al principio, eso es normal. Trabaja con él. Es un pensamiento muy poderoso. (En relación a esto, puedes leer en el Texto la Introducción al Capítulo 10).

Las instrucciones para la lección de hoy son más largas y detalladas. Léelas cuidadosamente. Nos estamos dedicando a un verdadero proceso mental. Al pensar en una situación, tenemos que “examinar todos los posibles desenlaces” (7:3), refiriéndonos a cada uno de ellos de manera muy concreta. La lección da mucha importancia a que lo hagamos con gran detenimiento y a que nos tomemos todo el tiempo que sea necesario con cada situación.

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viernes, 25 de enero de 2019

UN CURSO DE MILAGROS. 25 de Enero. LECCIÓN 25


LECCIÓN 25 

No sé cuál es el propósito de nada.

1. Propósito es significado. 2La idea de hoy explica por qué nada de lo que ves tiene significado. 3No sabes para qué es. 4Por consi­guiente, no tiene significado para ti. 5Todo existe para tu benefi­cio. 6Para eso es para lo que es; ése es su propósito; ése es su significado. 7Al reconocer esto, tus objetivos se unifican. 8Al reco­nocer esto, lo que ves cobra significado.

2. Tú percibes al mundo y a todo lo que éste contiene como signi­ficativo desde el punto de vista de los objetivos del ego. 2Estos objetivos no tienen nada que ver con lo que más te conviene, ya que tú no eres el ego. 3Esta falsa identificación no te permite entender cuál es el propósito de nada. 4Consecuentemente, no puedes sino hacer un uso indebido de ello. 5Cuando creas esto, te esforzarás por retirar los objetivos que le has asignado al mundo, en vez de intentar reforzarlos.

3. Otra forma de describir los objetivos que ahora percibes es decir que sólo tienen que ver con tus intereses "personales" . 2Pero puesto que no tienes intereses personales, tus objetivos en reali­dad no guardan ninguna relación con nada. 3Al abrigarlos, por lo tanto, no estás abrigando ningún objetivo en absoluto. 4Por consi­guiente, no sabes cuál es el propósito de nada.

4. Antes de que puedas entender los ejercicios, es necesario un pensamiento adicional. 2En los niveles más superficiales recono­ces el propósito de todas las cosas. 3Sin embargo, el propósito de algo no se puede entender en esos niveles. 4Por ejemplo, entien­des que el propósito de un teléfono es hablar con alguien que no se encuentra físicamente en tu proximidad inmediata. 5Lo que no comprendes es para qué quieres ponerte en contacto con él. 6Y es eso lo que hace que tu contacto con él sea o no significativo.

5. Es fundamental para tu aprendizaje que estés dispuesto a renunciar a los objetivos que le has adjudicado a todas las cosas. 2Reconocer que dichos objetivos no tienen sentido, en vez de con­siderarlos como "buenos" o "malos"; es la única manera de lo­grarlo. 3La idea de hoy es un paso en esa dirección.

6. Hoy se requieren seis sesiones de práctica, cada una de dos mi­nutos de duración. 2Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy lentamente; luego mira a tu alrededor y deja que tu mirada se pose sobre cualquier cosa que te llame la atención, esté lejos o cerca, sea "importante" o "nimia", "humana" o "no humana". 3Mientras tus ojos descansan sobre cada objeto así seleccionado, di, por ejemplo:

4No sé para qué es esa silla.
5No sé para qué es ese lápiz.
6No sé para qué es esta mano.

7Dilo lentamente, sin apartar los ojos del objeto hasta que hayas terminado la frase. 8Pasa luego al siguiente y aplica la idea de hoy de la misma manera.



AUDIO (en Ivoox) de Loran@ Galindo

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Ayuda para las lecciones:
de  Robert Perry  y Allen Watson


INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

LECCIÓN 25 – 25 ENERO

“No sé cuál es el propósito de nada”

Propósito: Empezar a aprender que los propósitos que le asignas a las cosas no significan nada. Esto te ayudará a abandonar esos propósitos.


Ejercicio: 6 veces, de dos minutos de duración. 

  • Repite la idea lentamente. 
  • Luego mira a tu alrededor y deja que tu mirada se pose sobre cada cosa que llame tu atención. Mantén la mirada mientras dices lentamente: “No sé para qué es esa____”.Luego pasa al siguiente objeto. No hagas distinciones entre las cosas que estén cerca o lejos, que consideres importantes o sin importancia, humanas o no humanas.


    Observaciones: Al mirar a un objeto y repetir la idea, puede que te vuelvas consciente de que ves ese objeto como que existe para servir tus necesidades personales. Esto incluye tanto los objetos inanimados como los animados, tales como los cuerpos humanos. Vemos todo a nuestro alrededor como que tiene el propósito de servir a nuestro ser separado. Ése no puede ser su verdadero propósito.


    Comentario

    ¿Te has dado cuenta de que se está acelerando la marcha de las prácticas recomendadas? Ayer pasamos de 5 prácticas de un minuto a 5 prácticas de dos minutos. Hoy las aumentamos a 6 prácticas de dos minutos, ¿Cuántos de nosotros estamos haciendo serios esfuerzos para seguir estas instrucciones? Recuerda que la Introducción dijo que no se nos pide que creamos en las ideas, ni que las aceptemos, ni que las recibamos con agrado, incluso si nos resistimos a ellas no importa. Todo lo que se pide es que “las usemos” (L.In.9:5), “que las apliques tal como se te indique” (L.In.8:3). Nada más que eso se requiere para que sean efectivas. Pero aplicarlas tal como se indica es necesario, si queremos que tengan efecto en nuestra vida.

    No sabemos cuál es el propósito de nada. La pregunta a la que apunta la idea de hoy es "¿Para qué es esto?" Esta lección contesta la pregunta “Todo existe para tu beneficio” (1:5), una referencia clara a la idea de ayer: “No percibo lo que más me conviene”. ¿Qué es lo que más me conviene? Todo.

    Nosotros no sabemos eso y tampoco nos lo creemos. Valoramos todo según lo bien que sirve a “los propósitos de nuestro ego” (2:1), y puesto que "tu no eres el ego" (2:2), no puede darnos una idea de lo que más nos conviene. Estamos escogiendo las cosas que apoyan a nuestro ego, que no es nuestro Ser y, por lo tanto, lo que estamos haciendo es debilitando nuestro verdadero Ser. (Esa frase “tú no eres el ego” es muy importante, es algo de lo que no nos daríamos cuenta si no se nos dijera.)

    Miramos al mundo desde la perspectiva del ego y, literalmente, "asignamos" propósitos a las cosas, propósitos para apoyar a nuestro ego. Cuando las cosas no se ajustan a nuestras expectativas, nos disgustamos. Todas nuestras metas tiene relación con intereses “personales” (3:1). Sin embargo, "Puesto que no tienes intereses personales, tus objetivos en realidad no guardan relación con nada” (3:2). Realmente no tenemos intereses personales porque la “persona” en la que pensamos cuando utilizamos esas palabras no es real. No tenemos metas reales que no compartamos con todas las cosas vivientes, porque todas las cosas vivientes están conectadas, y el compartir es lo que hace que las metas sean reales. Las metas compartidas reconocen la realidad de quién somos. Las metas del ego, no. Por eso, estamos tan confundidos acerca de para qué son las cosas.

    La lección señala que, en el nivel superficial, no sabemos cuál es el propósito de las cosas, sabemos que el teléfono es para hablar con alguien que no está presente físicamente. “Sin embargo, el propósito de algo no se puede entender en esos niveles” (4:3). Por ejemplo, no entendemos por qué queremos ponernos en contacto con alguien a través del teléfono.

    Podemos pensar que lo sabemos.

    Puede que llames a la librería a comprar un libro. Pero, ¿Por qué quieres el libro? ¿Por qué llamar ahora, en este preciso momento? Hay un propósito más profundo en todo, que no entendemos, y que tampoco podemos entenderlo mientras creamos que las metas de las que somos conscientes son las metas reales. Tenemos que “estar dispuestos a renunciar a los objetivos que hemos adjudicado a todas las cosas” (5:1).

    Toda la base de nuestro juicio está equivocada porque se asienta en la idea de que hay "cosas" fuera de nosotros que son diferentes de nosotros. No hay nada fuera de nosotros, todo forma parte de nosotros. Mientras partamos de esa base falsa, nuestras metas serán erróneas y nuestros juicios estarán equivocados.

    Me parece muy útil recordar que no sé cuál es el significado de nada y que no sé cuál es el propósito de nada. Una llamada de teléfono puede damos "malas noticias", pero puedo decir: "No sé cual es el propósito de esta llamada de teléfono, no sé cuál es el propósito de esta situación, y por lo tanto no puedo juzgarla".

    El Curso insiste en nuestra total ignorancia. “Tu confusión entre tu verdadera creación y lo que has hecho de ti mismo es tan grande que se te ha hecho literalmente imposible saber nada" (T.3.V.3:2). Es muy rotundo, ¿verdad? "Literalmente imposible". Esto no es un modo de hablar. Está claro que, si literalmente no sabes nada, no puedes juzgar.

    Puesto que pensamos que somos el ego, no podemos saber nada. Nuestra creencia en nuestra identidad como seres separados, dentro de cuerpos, es una creencia central detrás de cada uno de nuestros pensamientos. Juzgamos todo según los propósitos del ego (L.25.2:1). Incluso antes de que empecemos a evaluar lo que algo significa, damos por sentado que sea lo que sea y cualquiera que sea su significado, no es parte de nosotros, es otro. Desde esa base, no podemos saber o entender nada, porque no es otro. Es parte de nosotros.

    Desde la cuna un bebé pasa por el proceso de aprender que su pie o su mano forman parte de él. Al comienzo el bebé no sabe esto. Puedes observar al bebé tratando a veces al pie como si fuera un objeto extraño.

    Todos somos exactamente iguales a ese bebé, porque no reconocemos partes de nosotros mismos cuando las vemos, pensamos que son otra cosa. Debido a que pensamos que son otra cosa, somos incapaces de hacer juicios que tengan sentido. Nuestros juicios son exagerados, inexactos, y están tan lejos de la realidad que son ridículos.

    Olvidémonos de nuestras propias ideas acerca del propósito del mundo. Pues no lo sabemos. (T.31.I.12.2-3)

    Si no sabemos cual es el propósito de algo, ¡no podemos juzgarlo! No podemos valorar si está o no cumpliendo su propósito, porque no sabemos cuál es su propósito.

    No se nos pide que adquiramos todo este conocimiento que nos falta, lo que se nos pide es que nos aquietemos y que recordemos lo poco que sabemos (T.31.II.6:4). El Texto nos dice que no hay afirmación que el mundo tema oír más que ésta:

    "No sé lo que soy, por lo tanto, no sé lo que estoy haciendo, dónde me encuentro, ni cómo considerar al mundo o a mí mismo." (T.31.V.17:7)

    Continúa diciendo que esta lección es donde nace la salvación. Aquí es donde empieza nuestro aprendizaje: admitiendo que somos incapaces de juzgar. ¡No sabemos todas estas cosas! Reconocer nuestra ignorancia es el nacimiento de la salvación porque mientras no admitamos que no sabemos, no pediremos ayuda. Mientras pensemos que sabemos, estamos bloqueando el verdadero conocimiento.

    Los niños reconocen que no entienden lo que perciben y, por lo tanto, preguntan cuál es su significado. No cometas la equivocación de creer que entiendes lo que percibes, pues su significado se te escapa… Sin embargo, mientras creas que sabes cuál es el significado de lo que percibes, no verás la necesidad de preguntárselo a Él.

    No sabes cuál es el significado de nada de lo que percibes. Ni uno solo de los pensamientos que albergas es completamente verdadero. Reconocer esto sienta las bases para un buen comienzo. (T.11.VIII.2:2-3,5; 3:1-3)


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    jueves, 24 de enero de 2019

    UN CURSO DE MILAGROS. 24 de Enero. LECCIÓN 24


    LECCIÓN 24

    No percibo lo que más me conviene.

    1. No te das cuenta en ninguna de las situaciones que se presen­tan ante ti del desenlace que te haría feliz. 2No tienes, por lo tanto, una pauta por la que regir debidamente tus acciones, ni manera alguna de juzgar sus resultados. 3Lo que haces está deter­minado por tu percepción de la situación de que se trate, y esa percepción es errónea. 4Es inevitable, pues, que nada de lo que hagas sea en beneficio de lo que más te conviene. 5No obstante, lo que más te conviene constituye tu único objetivo en toda situa­ción que se perciba correctamente. 6De lo contrario, te resultará imposible reconocerlo.

    2. Si te dieses cuenta de que en realidad no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar lo que ello es. 2Pero como estás convencido de que lo sabes, no puedes aprender. 3La idea de hoy es un paso encaminado a hacer que tu mente se vuelva receptiva de manera que el aprendizaje pueda dar comienzo.

    3. Los ejercicios de hoy requieren mucha más honestidad de la que estás acostumbrado a usar. 2Te será más útil examinar unos pocos temas honesta y minuciosamente en cada una de las cinco sesiones de práctica que se deben llevar a cabo hoy, que un mayor número superficialmente. 3Se recomiendan dos minutos para cada uno de los períodos de búsqueda mental que los ejercicios de hoy requieren.

    4. Las sesiones de práctica se deben comenzar repitiendo la idea de hoy, a lo que debe seguir una búsqueda mental con los ojos cerrados de aquellas situaciones en tu vida que aún no estén re­sueltas y que actualmente te están causando desasosiego. 2Debes hacer hincapié en descubrir cuál es el resultado que deseas. 3Te darás cuenta muy pronto de que tienes varios objetivos en mente como parte del resultado que deseas y también de que esos objeti­vos se encuentran en diferentes niveles y de que con frecuencia son conflictivos.

    5. Al aplicar la idea de hoy, nombra cada situación que se te ocu­rra, y luego enumera minuciosamente todos los objetivos que te gustaría alcanzar en el desenlace de la misma. 2Elmodelo que se debe seguir en cada caso debe ser más o menos así:

    3Lo que me gustaría que ocurriese en relación con _____ , es que _____                        y que _____ sucediese,

    y así sucesivamente. 4Trata de abarcar tantos diferentes desenlaces como honestamente se te ocurran, aun cuando algunos de ellos no parezcan estar directamente relacionados con la situación, o, lo que es más, ni siquiera parezcan tener nada que ver con ella.

    6. Si haces estos ejercicios correctamente, te darás cuenta de inme­diato de que estás exigiendo de cada situación un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella. 2Te percatarás asimismo de que muchos de tus objetivos son contradictorios, que no tienes un resultado concreto en mente, y que no puedes por menos que experimentar desilusión con respecto a algunos de tus objetivos, independientemente de como se resuelva finalmente la situación.

    7. Después de pasar revista a tantos objetivos anhelados como puedas para cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di para tus adentros:

    2No percibo lo que más me conviene en esta situación,

    y pasa a la siguiente.


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    Ayuda para las lecciones:
    de  Robert Perry  y Allen Watson


    INSTRUCCIONES PARA LA PRÁCTICA

    LECCIÓN 24 – 24 ENERO

    “No percibo lo que más me conviene”

    Ejercicio: 5 veces, de dos minutos de duración.

    • Repite la idea.
    • Con los ojos cerrados, busca en tu mente situaciones que aún no estén resueltas y que te preocupan. Cuando encuentres una, nombra todos los objetivos que te gustaría alcanzar, todos los resultados que deseas, al menos todos los que puedas encontrar. Di: “Lo que me gustaría que sucediese en relación con ____, es que ____ y que ____ sucediese…”  
    • Después de pasar revista a tantos objetivos anhelados como puedas para cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di para tus adentros: No percibo lo que más me conviene en esta situación,
    • Después de decir esto, repite todo el procedimiento con otra situación, y así sucesivamente hasta completar el tiempo de la práctica.

    Observaciones: En estos ejercicios lo importante es ser honesto contigo mismo. Puede ser humillante admitir cuántas esperanzas contradictorias e imposibles has amontonado en una sola situación. Pero admitir eso es lo importante de este ejercicio. Eso es lo que te mostrará que la idea de hoy es para ti completamente verdadera. Así que sé lo más honesto que puedas, así como cuidadoso y paciente al poner al descubierto todas las metas con las que has “atiborrado los bolsillos” de esta situación.

    Comentario

    En cualquier situación dada, nuestras acciones están determinadas por cómo vemos la situación. Y, tal como hemos visto en las últimas 23 lecciones, nuestras percepciones no son de fiar, (por decirlo de una manera suave). Esta lección lo dice más rotundamente: nuestras percepciones son “erróneas” (1:3). Entonces, no hay manera de que podamos saber lo que más nos conviene en cualquier situación.

    Los ejercicios de hoy pretenden llamar nuestra atención sobre cuatro cosas (párrafo 6):

    • Estamos exigiendo de cada situación un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella.
    • Muchas de nuestras metas son contradictorias.
    • No tenemos un resultado unificado, concreto, en la mente.
    • Tenemos que experimentar desilusión con respecto a algunas de nuestras metas, independientemente de cuál sea el resultado.

    Todos hemos experimentado lo que este párrafo dice, sobre todo al tomar decisiones importantes. Supongamos que recibo una oferta de un trabajo maravilloso por el que me pagan más dinero del que haya podido imaginar y en el que hago lo que me gusta. Al principio suena bien. Luego me doy cuenta de que tengo que mudarme a otra parte del país que no me gusta, tendré que estar dispuesto a viajar por muchos sitios, y frecuentemente tendré que trabajar muchas horas, incluso los fines de semana. Mi mente se llena de repente con todas las metas conflictivas. Puedo descubrir que espero que el trabajo me haga feliz, de algún modo. Quizá pienso que el trabajo me proporcionará compañeros espirituales. Tendré que dejar atrás a mis amigos. Y así sucesivamente…

    Cuanto más trabajo con el Curso, más me doy cuenta de que ésta no es una lección sólo del comienzo, es algo que se aplica a casi todas las situaciones en las que me encuentro. Constantemente me recuerdo a mí mismo que no sé lo que más me conviene en una situación tras otra. Para mí es de lo más importante hacerlo así cuando las cosas parecen estar bastante claras, cuando creo saber lo que quiero y necesito. Si pienso que sé lo que más me conviene, no se me puede enseñar lo que verdaderamente es. El mejor estado mental que entonces puedo mantener es: “No lo sé”.

    Puedo reconocer mis preferencias, puedo admitir que creo que me gustaría que sucediesen determinadas cosas, pero necesito aprender a añadir: “No estoy seguro de que esto sea lo mejor”. Si rezo por algo, puedo añadir: “Que suceda… o algo mejor”. Me mantengo con la mente abierta, preparado para aceptar que lo que pienso de la situación puede que no lo abarque todo, y probablemente así es. Ése es el propósito de la lección de hoy: abrir nuestra mente a la posibilidad de que puede que no sepamos, y de que podemos necesitar ayuda.

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